
Publicado el 13 de octubre de 2026 · Cada cifra lleva su fuente al final del capítulo.
No parece un hongo. Parece una herida quemada en el tronco de un abedul: una costra negra, agrietada, dura como carbón, que se arranca con hacha. Pero basta partirla para llevarse una sorpresa: por dentro es de un naranja óxido intenso, casi luminoso.
Así es el chaga, Inonotus obliquus, el hongo de los bosques fríos del norte. Lo llaman el «diamante del bosque», y durante siglos fue el té de las familias que vivían entre los abedules de Siberia. Es, de todos los hongos de esta ruta, el que tiene la historia más literaria y una de las químicas más ricas y peculiares.
Un hongo que se disfraza de carbón
El chaga vive en el abedul, y lo que recolectamos no es su fructificación: es un esclerocio, una masa de tejido fúngico y madera transformada que el hongo forma durante años en el tronco. Crece despacio, al ritmo de los inviernos largos. La verdadera estructura reproductiva aparece solo cuando el árbol muere, debajo de la corteza, y dura poco.
Su color negro viene de su alto contenido en pigmentos de la familia de las melaninas, la misma gran familia de pigmentos que da color a nuestra piel.
Y tiene una relación muy íntima con su árbol. El chaga acumula betulina y ácido betulínico, compuestos característicos de la corteza blanca del abedul. Un análisis comparativo de chagas recogidos sobre abedul y sobre aliso encontró betulina en ambos, en un rango de 111 a 159 µg por gramo, y más ácido betulínico en el de aliso 1. Es decir: el chaga lleva dentro algo del árbol que lo hospeda, y su composición cambia según dónde crezca.
El té de los bosques del norte
En Siberia y en el norte de Rusia, el chaga se ha hervido durante siglos como bebida de todos los días. Los pueblos del norte lo recogían en los bosques de abedul y lo preparaban como té en las casas.
En esa tradición, el chaga se toma para la vitalidad, para sostener el cuerpo durante los inviernos largos y para resistir el frío. Es una bebida caliente, oscura y reconfortante, que se ofrece en la mesa como en otras partes se ofrece el café.
La preparación tradicional es una decocción larga. Los trozos se rompen, se ponen en agua y se dejan hervir a fuego lento durante horas. El resultado es una infusión oscura, de sabor suave y terroso.
Ese gesto tan sencillo —hervir despacio— tiene sentido químico: la cocción larga en agua es la forma de sacar los compuestos de un material tan duro y compacto.

La historia que lo hizo famoso
Fuera de Rusia, el chaga era casi desconocido hasta que un escritor lo puso en una de las novelas más leídas del siglo XX.
En 1968, Aleksandr Solzhenitsyn, que en 1970 recibiría el Premio Nobel de Literatura, publicó Pabellón de cáncer, una novela en buena parte autobiográfica, ambientada en un hospital de Tashkent en 1955. En ella, uno de los personajes se interesa por un médico rural, Serguéi Maslennikov, que había estudiado una costumbre de los campesinos de su región: en lugar de comprar té, preparaban cada día una infusión de hongo de abedul 2.
La novela se tradujo a docenas de idiomas, y con ella viajó la imagen del chaga como el té humilde de los campesinos rusos, nacido del bosque y cargado de historia. Pocas plantas o setas pueden decir que entraron en la cultura mundial de la mano de un premio Nobel.
Lo que estudia la ciencia
La química del chaga es de las más interesantes del reino de los hongos, y los laboratorios llevan décadas describiéndola.
Contiene triterpenos lanostánicos propios: el inotodiol es característico de esta especie y casi su firma química. Tiene además abundantes polifenoles, un complejo de melanina y polisacáridos y los derivados de betulina que hereda del abedul 3.
Lo que más llama la atención de los investigadores es su capacidad antioxidante. En pruebas de laboratorio, los extractos de chaga muestran una actividad antioxidante alta y protegen el ADN frente al daño oxidativo 3. Los antioxidantes son las moléculas que neutralizan los radicales libres, esos fragmentos inestables que se producen en el metabolismo normal y que desgastan las células con el tiempo. La riqueza en melaninas y polifenoles explica buena parte de esa actividad.
Las revisiones científicas recientes lo describen como un «súper hongo» de facetas múltiples, con un potencial que la investigación sigue explorando con entusiasmo 4.
Hay algo bonito en esa coincidencia. Un hongo que crece en uno de los ambientes más duros del planeta, expuesto durante años al frío extremo y a la luz del invierno boreal, resulta ser una fábrica de moléculas protectoras. La tradición lo asociaba con la resistencia; la química encuentra en él una colección de compuestos de defensa.
El chaga en la vida diaria
Hoy el chaga se encuentra en trozos para hervir, en polvo y en extractos. La forma más fiel a la tradición siberiana sigue siendo la decocción larga, y los extractos de agua caliente son su versión moderna.
Al elegir, fíjate en la especie (Inonotus obliquus), en el árbol del que procede (el abedul es el anfitrión tradicional) y en el tipo de extracción. En el capítulo 9 te contamos cómo leer cada uno de esos datos.
Ten en cuenta
El chaga es naturalmente rico en oxalatos, como lo son también algunos alimentos de la huerta. Por eso:
- Si tienes algún problema renal o antecedentes de cálculos en el riñón, consulta con tu médico antes de tomarlo.
- No lo combines con suplementos de vitamina C en dosis altas: una parte de la vitamina C se transforma en oxalato dentro del cuerpo 5.
- Si tomas anticoagulantes o medicamentos para la glucosa, coméntalo con tu médico, porque podría sumarse a su efecto 6.
- Como con cualquier hongo funcional, consulta con tu médico si estás en embarazo o lactancia o vas a tener una cirugía.
¿Mito o realidad?
Pon a prueba lo que acabas de leer.
«Lo que se recolecta del chaga no es su fructificación, sino un esclerocio.»
«El chaga acumula compuestos propios de la corteza del abedul.»

Chaga: compuestos, evidencia por nivel y preguntas frecuentes
Referencias
- Drenkhan R, Kaldmäe H, et al. Comparative analyses of bioactive compounds in Inonotus obliquus conks growing on Alnus and Betula. Biomolecules. 2022;12(9):1178. https://doi.org/10.3390/biom12091178
- Solzhenitsyn A. Pabellón de cáncer. 1968. (Referencia literaria.)
- Camilleri EM, Blundell R, Baral B, et al. A brief overview of the medicinal and nutraceutical importance of Inonotus obliquus (chaga) mushroom. Heliyon. 2024;10(15):e35638. https://doi.org/10.1016/j.heliyon.2024.e35638
- Fordjour E, Manful CF, Javed R, et al. Chaga mushroom: a super-fungus with countless facets and untapped potential. Frontiers in Pharmacology. 2023;14:1273786. https://doi.org/10.3389/fphar.2023.1273786
- Knight J, Madduma-Liyanage K, Mobley JA, Assimos DG, Holmes RP. Ascorbic acid intake and oxalate synthesis. Urolithiasis. 2016;44(4):289-297. https://doi.org/10.1007/s00240-016-0868-7
- Memorial Sloan Kettering Cancer Center. Chaga Mushroom — About Herbs. https://www.mskcc.org/cancer-care/integrative-medicine/herbs/chaga-mushroom
Sobre los suplementos de hongos:
Este producto no sirve para el diagnóstico, tratamiento, cura o prevención de alguna enfermedad y no suple una alimentación equilibrada (Decreto 3249 de 2006, art. 21).
Contenido educativo; no constituye consejo médico. Consulta a tu médico antes de consumir estos productos, especialmente en embarazo, lactancia, enfermedad o tratamiento farmacológico.
Conflicto de interés: Alquimia Fungi comercializa productos con varios de los hongos de esta ruta. Por eso nos importa que los conozcas a fondo, con su tradición y sus fuentes.